
En Bolivia cada lugar es una sorpresa tras otra. Es el Jurassic Park de Sudamérica, en cuanto a costumbres, política, cultura, sociedad y a la forma de vida. Casi nada se conoce de Bolivia en Chile. Uno se enamora rápidamente de este país y de su gente, que es a la vez tan igual y tan diferente a nosotros; son más libres, con menos trancas, pero demasiado indisciplinados.
Viven la vida, no son esclavos del consumismo ni menos de los bancos. Allí te das cuenta que lo que mas importa es la calidad de vida y hay muchos aspectos en los cuales nos llevan la delantera. La gente es muy solidaria, hay un caótico pero maravilloso sentido de la justicia, de la solidaridad y de la participación popular.
En Chile también existe la solidaridad, pero se manifiesta de manera diferente. Si en Bolivia suben la gasolina, el teléfono, los peajes, etc., la gente se toma las carreteras y el gobierno generalmente echa pie atrás y todo se arregla. O si te van a embargar tu casa por que no has pagado las deudas, vas y te amarras como un crucificado en la terraza de la municipalidad, al frente de la Plaza de Armas, y seguro que se solucionaran tus problemas.
Pero eso conspira de manera feroz en contra del avance en este país: no hay inversión, no hay orden, no hay un concepto claro de autoridad. Nadie o casi nadie pagan impuestos. Entre los empresarios hay un enorme temor de hacer cosas, porque siempre habrá grupos que se oponen a cualquier iniciativa y se arrogan el derecho de bloquear carreteras y paralizar el país, a la vista y paciencia de las autoridades de turno, que solo velará por su permanencia en el gobierno.
Pero también hay muchas cosas dolorosas en cuanto a los derechos humanos, los niños a veces son maltratados, las mujeres y la clase trabajadora, también. Los campesinos son muy sumisos y muy respetuosos (esto último es delicioso, no existe esa molesta rotería); también; los obreros son muy respetuosos. Hay un enorme machismo en Bolivia.
Existe la costumbre de los "viernes de soltero", que significa que todos los hombres tienen chipe libre las noches de los viernes. Pero como hay menos infidelidad que en Chile, los hombres salen más a emborracharse y a juntarse con amigos, y a jugar al cacho. En estas reuniones comen muy poco, prácticamente solo beben cerveza. Las mujeres también salen, pero a comer a algún restaurante o a tomar un traguito, y ellas también juegan al cacho Alalay. Algunos hombres, los mas ansiosos y de más dinero van a elegantes prostíbulos en los cuales se emborrachan, ven un show y terminan la noche junto a una bella adolescente beniana*. (*Beni es una región tropical de Bolivia)
Eso sí que los domingos son religiosamente familiares. La escasa burguesía sale con toda su familia a comer a un restaurante o a alguna churrasquería pegada a la carretera, cercana a la ciudad. Las mujeres bien maquilladas, llevan peinados de peluquería con laca y los hombres muy estirados, ponen cara de elegantes padres de familia. Cuando se topan con conocidos, se saludan de abrazos, palabras muy cariñosas, gestos de buena crianza, muchas sonrisas y besos; son extremadamente cariñosos en demostrar estos afectos, hasta los niños se besan entre ellos. Pero muchas veces, luego que se alejan, comienzan a hacer comentarios poco gratos de la otra pareja aunque esto es mas propio de Cochabamba* (muy cierto, jua jua).
El boliviano en general habla un español muy singular. Por ejemplo, el verbo "haber" lo emplean mucho.... nunca emplean los tiempos verbales pasados: no dicen yo "fui".... dicen yo "he ido". Y las frases las arman al revés... no dicen "voy a ir de paseo", dicen: "de paseo voy a ir". O por ejemplo, si refiriéndose a que allí hay un negocio, ellos dicen "había sido un negocio"... y uno no entiende nada: si el negocio aún existe o si ya desapareció. Las mujeres usan los apellidos de su esposo. Ellas son muy suaves y cariñosas, toman “tecíto” juntas y usan vestidos o trajes de dos piezas y peinados con laca estilo años 60.

Es lindo ver a las familias caminando por las calles, los esposos de la mano y almorzando todos en restaurantes. Eso en Chile ya se perdió, esa vida tan familiar. A las jovencitas cuando cumplen 15 años sus padres les hacen fiestas elegantísimas con vestidos largos de color calipso, todas vestidas iguales .que sus amigas, y con peinados de princesa. Aparecen en fotos de las paginas sociales de los periódicos, todas juntas y de perfil, como en las revistas de los años 50 o 60, rodeadas de globos de colores y de cisnes de plumavit.
La alta sociedad de Bolivia muestra un lujo a veces algo inimaginable. Trajes, vestidos, perfumes e idiomas importados se lucen en sus reuniones sociales. En sus fiestas bailan en filas: una para los hombres y otra para las mujeres. Con respecto a estas últimas, un chileno que proviene de un país casi matriarcal, goza en Bolivia al lado de una mujer boliviana: más femenina, muy sumisa y muy cariñosa. Lo que no recomiendo, es la relación de una chilena con un boliviano.... eso sí que es un explosivo, una bomba de tiempo. He conocido algunos de esos casos.
Es un país "pobre" en términos de los índices internacionales de salud, educación, infraestructura, etc., pero es un país rico en recursos, aún intocables. Duele ver en algunas ciudades que las vitrinas de las funerarias exhiben principalmente ataúdes de niñitos y de guaguas, debido a la alta mortalidad infantil. En algunas ciudades solo una parte de la población cuenta con agua potable, mientras que el resto se abastece mediante pozos que penetran napas contaminadas, ya que tampoco hay una red completa de alcantarillado. Esa es la pobreza de Bolivia. Pero hay que entender que su estructura social es absolutamente diferente a la de Chile.
En Bolivia, entre el 60 y el 75 % de su población es de raíz indígena; prácticamente; cholitos y cholitas que tienen una cultura muy propia, muy viva y muy rica. Los pueblos originarios, que integran Bolivia son muchos: los aymarás, los quechuas, los benianos, los del chaco, los chapacos, los crúcenos, etc, etc. Y tal como esta escrito en su Constitución Política, Bolivia es un país multiétnico y pluricultural. Cada pueblo tiene su propia música, vestuarios, sombreros, lenguaje y costumbres, que son muy diferentes. En Bolivia uno puede identificar rápidamente el lugar de procedencia de una persona, por su manera de hablar. S; es de La Paz, Cochabamba, Tarija o Santa Cruz, tienen acentos tan diferentes como si fueran de países distintos. En Chile es muy difícil hacerlo, solo podrás diferenciar su barrio o su nivel social por su manera de hablar, pero no su ciudad de proveniencia. Sin embargo, esta enorme y nutrida riqueza cultural otorgada por las numerosas etnias que constituyen el país, es también el talón de Aquiles de Bolivia, ya que siempre los principios regionalistas han estado por sobre el concepto de nación. Es así como cada región tiene sus propios himnos, efemérides y próceres, que celebran con mas entusiasmo que el día nacional. La desconfianza y la intolerancia son los lastres más marcados de la sociedad boliviana. (y eso aun es cierto, desafortunadamente)
Existe una enorme desconfianza a todo, que no deja innovar, que impide avanzar. Ia intolerancia se manifiesta entre las diferentes etnias, que solo escuchan a sus líderes, que valoran solo lo que sienten propio y que rechazan lo ajeno. La eterna rivalidad: camba Vs. colla, aymara Vs. quechua. En Bolivia no existe ese lamentable racismo chileno que tanto daño nos hace. Sin embargo allí existe un clasismo cultural muy marcado, el que se refleja en la forma como se nombran a las personas. Si eres ingeniero, licenciado o doctor, siempre aparecerá este titulo antes que tu nombre. Hasta los empleados de servicio te dirán así; los cheques aparecerán con "Ing." o "Lic." antes que tu nombre. Pero si no tienes título, solo serás señor o señora Pérez. Eso es muy marcado, hasta en las reuniones sociales se tratan de Licenciado, Doctor, etc.
En relación a la pobreza, el 75% de su población esta constituida por los pueblos originarios. Esta gente no tiene mayores necesidades que las muy básicas. Un campesino vive casi exclusivamente de todo lo que le da su tierra. Es increíble ver como construyen ellos mismos sus casas con piedras, barro, paja y unos cuantos maderos; no necesitan comprar nada. A las ciudades solo van a vender sus papas y chuño y a comprar muy pocas cosas. No tienen electricidad, viven casi como en la época prehispánica. Algunos de ellos también hacen sus textiles, su ropa. Y como no tienen mas necesidades que las básicas, y éstas las pueden satisfacer, no son pobres, solo atrasados. Llueve y siembran papas. La lluvia riega todo, no necesitan canales ni bombas de agua. Comen carne de llama y papas, nada más (problemas de mala alimentación, eso sí). Las llamas con su guano les dan el combustible, no tienen más ni lo necesitan. (eso habría que discutirlo más, porque no estoy de acuerdo…)
El 25 % restante son la clase media y los menos de clase alta. Y la clase media alta y alta, quienes están en los bancos, en los restaurantes, no alcanza a ser sino una fracción muy pequeña de la sociedad. La construcción es barata, no se pagan impuestos, la mano de obra es regalada, los colegios son muy baratos, al igual que las empleadas domesticas, jardineros etc.. Hay gente de mucha plata.
Creo que el principal desafío de Bolivia llegará cuando a la gente campesina les llegue la modernidad en forma masiva, con la energía eléctrica, el acceso a la TV, y comiencen a generarse toda la serie de necesidades falsas que sufrimos nosotros. Como responderá su cultura frente a este shock? Irán los campesinos a las ciudades en busca de oportunidades para satisfacerlas y generarán así, los cordones de miseria?. Bolivia aún casi no cuenta con estos cordones de pobreza, que son el nido de la delincuencia. Hay un aspecto cultural que aún los protege de la delincuencia, que entre los campesinos no existe el robo, ni siquiera usan cercos entre sus campos. (hoy en día ya hay cordones de miseria pero la delincuencia no es tanta como en otras mega-ciudades de Latinoamérica)
El boliviano es muy formal en la imagen y en los gestos, burócrata, anticuado, lento, imperturbable, amable, cariñoso, muchas veces mal vestido y con frecuencia poco aseado, de gustos barrocos, no es agresivo, alegre, tierno y sentimental, apasionado, nostálgico, muy sencillo a veces algo burdo en sus expresiones, informal en los compromisos e incumplidor hasta decir basta, libre, sin complejos del que dirán, impuntual, auto flagelante, tacaño, pero eso si: bueno para comer, para cantar y bailar, solidario y cariñoso de brazos y palabras, pero no con su dinero; tiene sentido de raza o de pueblo más que de nación, es desconfiado, siente que han abusado mucho de él, y sueña con que algún día llegara la revancha.
Nunca dice las cosas por su nombre, siempre preferirá adornarlas o insinuarlas. Esto último es tan cierto, que en Bolivia para citar a un deudor a través de un periódico, se le "insinúa" acercarse a pagar sus deudas. El boliviano tiene grabado muy a fondo el concepto de propiedad colectiva de las cosas. Se siente dueño de todos los iconos bolivianos, como sí tuviera la marca registrada: el salar de Uyuni, el gas, las aguas del Silala, los trajes y bailes del carnaval de Oruro, las llamas y animales altiplánicos, el charango y la quena. Bolivia es un país de procesiones, de niños muy tranquilos y de juventud que transita sin escalas entre una niña adolescente adornada con sus trenzas, pollera y sombrero al lado de una muchacha peinada con gel y con aspecto, gustos y modismos mas cercanos a los chicanos. Es curiosa y marcada la convergencia que existe en muchos aspectos culturales con México o con los latinos de USA.
El boliviano es trabajólico pero poco rendidor. La burocracia está tan institucionalizada que el rendimiento no se pondera. El empleado boliviano es con frecuencia amablemente porfiado: por ejemplo, un mozo te preguntará: ¿quiere agua mineral con gas o sin gas?, si le dices "con gas", invariablemente te la traerá sin gas. O si a algún empleado le dices "quiero esto en 10 minutos", él asentirá, pero ese trabajo le lo entregará cuando lo termine, que puede ser en dos días más, o en una semana.
El boliviano almuerza en su casa y duerme siesta. Como entre las 12:30 y M:30 no trabaja nadie; puede hacerlo. El boliviano llora el mar perdido, es nostálgico, pero sospecho que más desearía meter las patitas al mar, en vez de usarlo como herramienta para el desarrollo. Si hoy tuvieran el mar no les serviría mucho, ya que sus carreteras son escasas y de muy mala calidad. (perdimos el mar en una guerra contra Chile)
Para el campesino y para el citadino el aire libre es su medio. Para el primero, el campo y para el segundo, la calle. En el campo las casas son mínimas y rolo las usan para dormir. El campesino vive afuera, al aire libre. Cuando descansa, se sienta con sus vecinos y guaguas en la tierra. El clima es benigno. La mujer con sus hijos a la espalda, junto al hombre, o mejor dicho detrás, siempre. Ella siembra, él pasa el arado. La mujer se encarga de los animales; son pastoras que llevan a las ovejas crias en sus brazos: éstos para los animales y la espalda para sus hijos, no hay pastores hombres, y a los animales les tienen un cariño enorme. Las mujeres campesinas son increíblemente trabajadoras. En la ciudad verás a gente comiendo en las veredas, o dentro de sus autos, en sus negocios, con un plato en las manos, en alguna esquina. Y la chola luego se agacha y orina, con sus polleras se tapa. Y si hay que amamantar, saca su teta a la vista de todos.

En Cochabamba, por ejemplo, se come en la mañana, a media mañana, a medio día, a media tarde y en la noche. No te convences de verlos comer tanto. La comida es muy buena y barata. El boliviano baila en las calles en sus frecuentes fiestas populares. Gastan fortunas en trajes, en carnavales y en la agenda de fiestas en honor a sus difuntos. En sus fiestas populares no hay diferencias sociales. En el carnaval de Santa Cruz baila todo el jet set nacional, ya que bailar es también un signo de nacionalidad y ayuda en la popularidad de los políticos / gente famosa. Y practican sus coreografías durante todo el año. Son increíblemente desinhibidos en lo que es el baile, el canto y lodo lo que sea expresarse en público. Bailan, y cuando lo hacen, disfrutan, cantan y gritan. Es lindo ver en este país como conservan tantas costumbres que son vivas. En Chile casi no las conservamos: ni lo que quizás algún día fue propio, ni lo ajeno que llega de afuera. Acá lo celebran todo.
Las clases más acomodadas, que envían a sus hijos a estudiar a EEUU, hablan en ingles en sus reuniones sociales y celebran el Thanks Giving comiendo pavos importados y charlando de sus casas de Miami. USA es su meta. Allá hay una enorme colonia boliviana y todos los bolivianos que ocupan algún cargo importante en gobierno han estudiado y vivido en USA. Es tan común esto, que acá se canta el Happy Birthday, no el Cumpleaños Feliz, y usan toda una nomenclatura yanqui para sus reuniones sociales: tes, visitas a las mujeres que tienen guaguas: (baby shower, rummy, etc.) Ver y sentir como esta gente celebra sus fiestas populares y echa afuera todos sus problemas en las calles, es una maravillosa experiencia. Este es un pueblo en permanente fiesta, un país lleno de karaokes, que en Chile son escasos. Uno hace el loco con una libertad absoluta y a nadie se le va a ocurrir molestar; no existe la burla en Bolivia. Bueno, en ese y en otros sentidos somos muy diferentes. En Bolivia no existe el tipo lanzado, el piropero, el eterno bromista, o el obrero que canta a toda voz mientras trabaja, ni el que le grita a las mujeres que van por la calle. A veces pasan unas mujeres espectaculares por la calle y con unos vestidos mínimos que en Chile no durarían ni una cuadra, y los bolivianos ni las miran.... solo yo me doy vuelta....

Tampoco existe el maleducado o el roto, que habla groserías. Ves unos tipos horribles y mal vestidos, de mal olor y mal agestados que dan susto, peo hablas con ellos y son muy amables y respetuosos. El respeto formal en el trato, en la forma de hablar, es generalizado. Solo duele otra forma de falla de respeto: al ser humano, a los niños que duermen, lloran y se orinan entre las cajas de mercaderías de las ferias libres, a los pobres que se mueren en las calles.
Los peatones son casi desechables, un boliviano al volante es temible, ya que se transforma incluso más que un chileno al volante. Para manejar son peligrosos, y no existen normas de! tránsito ni letreros. Pero como no es una raza agresiva, no hay accidentes. Al juntarse dos vehículos haciendo alguna imprudencia, los dos frenan inmediatamente. No son viólenlos ni agresivos: por ejemplo cuando un chofer le toca la bocina a alguien que va por la pista izquierda, éste se corre inmediatamente y le da la pasada. También hay falta de respeto en el trato a las
personas que acuden a la burocracia estatal de los servicios públicos. También existe un maltrato generalizado hacia los empleados y hacia los subordinados. Otra falta de respeto es hacia el medio ambiente y los recursos naturales.
En Bolivia no hay incendios ni gatos; los primeros por la altura y la falta de oxigeno. Lo de los gatos es una incógnita para mi. Perros si que hay hartos, todos negros e iguales, pareciera que hubo un solo padre y todos son parientes, pero las ciudades de Sucre y Potosí son la excepción, ya que allá son todos los perros de color pardo. Las llamas son maravillosas y abundantes. Lo del cóndor pasa, es solo una canción; casi no quedan. El boliviano está muy marcado por su historia y su presente.
Es un país con corrupción institucionalizada. No se traía de que las personas sean mas corruptas que en otras partes, sino que su sistema lo permite y hasta lo requiere. Allí todo se arregla y se paga de esa manera. ¿Quieres ser embajador en Francia7 Bueno, primero debes estar en un partido político (casi toda la población pertenece a un partido y hasta colora, la bandera del partido en su casa para las elecciones), luego le entregas .100.000 dólares a la persona indicada, y listo. Si la sabes hacer, esos 100.000 dólares los multiplicarás durante tu gestión de embajador en algún país europeo. Pagando coimas se puede conseguir desde lecturas falsas para evadir impuestos, certificados de la policía y cualquier documento que la burocracia estatal te impida obtener. Todos saben esto y les duele, pero así funcionan las cosas, si no hubiera esta alternativa, sería peor, por que la administración pública es espantosa y burócrata: nada funciona bien, y nadie reclama. Pero a pesar de la corrupción, Bolivia puede jactarse de que el hurto y el robo casi no existen.
Fuerza Bolivia
